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Cuentos modernos

¿Recuerdas los cuentos que leías cuando eras niño/a? ¿Por qué te gustaban? Existen muchos cuentos tradicionales como Caperucita Roja o Cenicienta que se siguen contando a los niños en las escuelas o en las casas. Pero quizá esos cuentos ya no se adapten a nuestra realidad y necesiten un cambio, quizá necesiten ser más modernos, con objetos y situaciones más actuales. Moderna de Pueblo se lo ha imaginado así:

  En esta entrada vamos a jugar con los cuentos tradicionales y adaptarlos a nuestro gusto o desde la perspectiva de otros personajes, no los principales. ¿Te imaginas un cuento en el cual el lobo de Caperucita es bueno? A través de mis colegas de Profedeele.es descubrí la versión de Lief Fehar titulada “El lobo calumniado”. Te la comparto en Podcast y puedes leerla aquí:

Para descargar aquí

¿Te ha gustado esta versión de la historia? ¿Por qué? Compártelo en los comentarios. ¿Por qué no escribes tu propia versión moderna de uno de los cuentos clásicos como La Bella Durmiente, La Cenicienta, Blanca Nieves, Pinocho u otros cuentos que escuchabas o leías cuando eras pequeño/a? ¡Claro que también puedes inventar tu propio cuento! 🙂 Para hacerlo recuerda los tiempos básicos (del pasado) que usamos en español cuando narramos historias:

base_pasados

El bosque era mi hogar. Yo vivía allí y lo cuidaba, intentando mantenerlo limpio y arreglado… (hablar de situaciones y acciones habituales) Y de pronto la puerta se derrumbó con estrépito y apareció un enorme leñador con su hacha. Le miré y me di cuenta de que me había metido en un buen lío, de forma que salté por la ventana que estaba abierta… ( hablar de acciones puntuales) Lo que sí sé es que yo no he vuelto a vivir feliz después de encontrarme con ella… (hablar de acciones relacionadas a un espacio de tiempo actual)

¡Comparte tus cuentos modernos!

Mi queridísima colega Sonsoles y sus estudiantes también han pensando en cuentos modernos. Checa esta entrada en su blog.

  1. Camila Bellatini

    “Aladino y la lámpara no tan maravillosa“ Érase una vez un chico pobre que se llamaba Aladino y que vivía en Arabia. Un día él encontró una lámpara muy bonita en una feria y la compró. Cuando llegó a su casa, la limpió con un paño, pues estaba muy sucia. La estregó tres veces y de repente apareció un genio. Él vivía dentro de la lámpara y dormía allí hacía muchos años. Él le dijo que esta era una lámpara mágica y que por esto Aladino podía pedir tres deseos. Aladino se quedó muy sorprendido y feliz con la noticia del genio. Su primero deseo fue otra lámpara mágica idéntica a la que tenía. El segundo fue mucho dinero, pues quería comprar muchas cosas. Y el tercero y último deseo fue quedarse siempre joven y bonito. Todos los deseos se tornaron realidad. Y Aladino continuó pidiendo siempre una nueva lámpara mágica y más otros dos deseos. Y siguió deseando solo cosas materiales por muchos y muchos años. La gente creía que él era un mago, pues no se hacía viejo y tenía muchos bienes materiales. Pero después de muchos años se quedó solo en el mundo, pues todos sus amigos y familiares murieron. Y aunque muy joven, rico y con muchos bienes, no era feliz. Y fue infeliz por toda la eternidad. Moraleja: Las cosas materiales no son las más importantes en la vida y no traen felicidad.

  2. Hola chicas: ¡Muchas gracias por compartir sus cuentos modernos y con moralejas muy buenas 😉

  3. Éranse una vez dos chicos muy gordos, que se llamaban Hänsel y Gretel. Siempre estaban habrientos y por eso siempre buscaban más para comer. Una noche fueron a McDonalds, porque querían comer todas las hamburguesas secretamente. Así escalaron el local y fueron a la cocina. Pero no pensaban que todavía un colaborador malisímo estaba ahí. Entonces cuando comían todas las patatas fritas les descubrió y les recluyó en el baño. Afortunadamente les olvidó y por eso murieron del hambre. Y la moraleja del cuento: McDonalds no es el cielo en el mundo.

  4. “La Bella Durmiente del Bosque” Érase una vez una chica muy guapa. Le gustaba chatear con sus amigos todos los días y navigar en el internet. No salía de casa porque afuera no había conexíon. Desde hace algun tiempo ni siquiera se levantaba de la cama. Ya tenía ojeras porque todas las noches estaba en internet. No podía dormir porque tenía miedo de perderse algo de las redes sociales. Para comunicar en diferentes sitios simultáneamente utilizaba varios equipos. Un día estaba tan cansada que se durmió. No se pudo despertar más. Y porque esto es un cuento moderno no existen principes que la pueden salvar.

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