Bitácora de Viajes

Sophia en Sudamérica

Después de nuestro bachillerato, una amiga y yo, decidimos salir de Alemania y viajar 6 meses por América del Sur. Primero, como alemanas típicas planeamos todo: Cuándo queremos trabajar, qué países son seguros y buenos para visitar, dónde nos quedamos y por cuánto tiempo. Cuando llegamos a Chile, nos enamoramos de viajar. Depués de dos semanas éramos dos mochileras verdaderas :). Dejamos nuestro puesto en un hostal en Valparaíso… y empezamos nuestra aventura de vida espontáneamente en Santiago de Chile, fuimos a la costa, luego más al sur de Chile, cruzamos la frontera a Argentina, comimos un montón de chocolate en Bariloche, bajamos al sur, vimos glaciares enormes, una naturaleza increíble, visitamos el parque Torres del Paine, ¡que es una de las ocho maravillas del mundo! En diciembre estuvimos en el Buenos Aires caluroso y celebramos Navidad junto con un Couchsurfer. Dos meses después de dejar Alemania, no extranábamos nada. Encontramos amigos muy simpáticos, y lo que fue genial: unos decidían acompañarnos a algunas ciudades. Aunque tuvimos problemas con nuestro español las primeras semanas, aprendimos rápidamente la lengua y también los distintos acentos. Con gran detalle observamos a la gente extranjera que hacía parilla con chorizos y vino, bebía mate y bailaba toda la noche. Viajar no es solo ir a sitios turísticos y ver edificios famosos. ¡Es mucho más! Utilizamos couchsurfing unas veces, pues así hablas con la gente y descubres la mentalidad de otros países.

Hicimos el dedo y pasamos aventuras con personas desconocidas, pero chéveres. Con unos amigos de Valparaíso tuvimos una gran fiesta de Año Nuevo y con el nuevo año empezó un nuevo viaje por países que fueron muy distintos a Chile o Argentina: Bolivia, Perú y Ecuador. Una de las cosas que me gustó mucho, fue el tour en un jeep de San Pedro de Atacama al Salar de Uyuni en Bolivia. Vimos lagos azules, flamingos, llamas, volcanes, lagunas, termas calientes… ¡estupendo! Lo que fue un poco malo y difícil en Bolivia para nosotras, es que tuvimos problemas con la comida y el estómago. A lo mejor porque el país en general no es tan limpio como Alemania. También sentimos que la gente no es tan abierta como en Chile o Argentina y prefieren hablar en sus grupos. Sin embargo, pasamos dos semanas impresionantes en Bolivia con mucha historia, cultura, música y arte hecho a mano.En cambio, en Perú y Ecuador, donde nos quedamos el resto de nuestro viaje, encontramos gente muy divertida que nos invitó a hacer surfing, bañarnos, relajarnos en la playa, ¡y el punto culminante fue Machu Picchu! Las ruinas más conocidas de los Incas. El último mes empezamos a trabajar en una escuela. Tuvimos mucha diversión con los chicos y chicas. Ya al primer día Steffi y yo recibimos una clase cada una y fuimos profesoras de mátematicas, geografía, inglés y español. Dicho sea de paso, vivimos en una granja y aprendimos también cosas útiles, como ordenar vacas.

En total los estereotipos de que en América del Sur la gente es muy violenta o de que vivir allí es peligroso, no son verdad, son falsos. La gente es muy afectuosa, dispuesta a ayudar y en mi opinión disfrutan más su vida que los europeos. A mí me encantó también viajar junto con mi mejor amiga. Por un lago siempre me ayudó, por otro lado fue genial acumular estas impresiones nuevas y emocionales con una amiga. ¡Así te gusta el doble! 🙂 Saludos, Sophia

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